Photo courtesy of Legio XXIV, MA
CALIGAE
Las caligae son el calzado clásico del ejército romano. Son unas sandalias deconstrucción muy sólida, diseñadas para aguantar la dureza de las incesantes marchas que realizaban las legiones, así como ofrecer suficiente agarre de los pies sobre el terreno, cosa importante en combate.

La suela se compone de varias capas de cuero grueso, una de las cuales se extiende para formar las tiras que envuelven el pie, y son atadas por medio de una cinta de cuero, como los zapatos modernos. Dicha suela está claveteada con gran cantidad de tachuelas metálicas, que son las que le dan el agarre mencionado antes. Las tachuelas solían delimitar los contornos de las partes del pie que actúan en el caminar, de forma que podríamos decir que las caligae son un claro precedente de las modernas zapatillas deportivas ergonómicas

Sin embargo también producían terribles resbalones si se caminaba sobre mármol o piedra pulida. Flavio Josefo menciona el caso de un centurión que en la toma de una fortaleza, al llegar a la cima de la muralla pegó tal resbalón que cayó al foso y se mató.

Es relativamente fácil hacer un par de caligae. Lo primero que se necesita es un patrón para poder dibujar la forma en la pieza de cuero. Podeis utilizar este patrón. Por supuesto no está a tamaño, tendreis que ampliarlo hasta la medida de vuestro pie e imprimirlo por partes si trabajais con una impresora Din-A4. También necesitareis la parte central del patrón, la que delimita la planta del pie propiamente dicho.

Usareis cuero de suela de 2/2,5 mm. de grosor. Cortareis dos piezas de suela y una de la caligae para cada pie (no olvideis darle la vuelta al patrón para hacer el pie izquierdo). Es conveniente que antes de cortar el cuero os hagais una maqueta de cartulina y la ajusteis a vuestro pie. Recordad que las tiras deben encontrarse en el centro del pie y montarse sobre la opuesta, debe sobrar tira. Una vez puestos a cortar el cuero, una cosa que facilita bastante el trabajo es hacer agujeros en los ángulos cerrados, así el corte acaba en el agujero y evitais pasaros de largo.

El cuero se puede cortar con un cutter cualquiera. Como política general no debeis hacer las suelas demasiado grandes, pero es mejor que las tiras sean largas y los cortes interiores cortos, así podreis ajustarlos al final.

Un truco que puede serviros es coger un calcetín viejo, poneroslo, rodearlo completamente con cinta aislante y finalmente cortarlo por el frente, desde los dedos de los pies hasta el tobillo. Así tendreis la medida exacta de vuestro pie.

El montaje de la caligae se hace como un bocadillo, se pone el trozo con las tiras entre los dos trozos con forma de suela, se encolan y se dejan secar a ser posible prensados bajo varios libros gruesos.

Después se clavan las tachuelas, yo utilizo unas llamadas "Tachuela celosía" de la marca "ehs", de 10 mm. de largo. Se necesitan entre 50 y 100 tachuelas por caligae. Se clavan de manera que atraviesen todas las capas de cuero y sobresalgan unos milímetros por la otra parte, y finalmente se doblan las puntas sobre sí mismas con un martillo de manera que se penetren en la capa superior de cuero.

Después solo queda coser la parte del talón, a ser posible con hilo de cáñamo y darle una buena capa de grasa a toda la caligae.

Al parecer en climas fríos se solían usar una especie de calcetines muy burdos, dos piezas de lana gruesa cosidas con la forma aproximada del pie. También es aceptable usar una piel de conejo o similar.

La forma de atar la caligae consiste simplemente en pasar la cinta de cuero por los cortes interiores de las tiras, haciendo la típica forma de zig-zag con la que atamos los zapatos actuales. Y acabar con un nudo a nuestra elección.

Photo courtesy of Legio IX Hispana, USA
Photo courtesy of Legio IX Hispana, USA
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